4.3.08

Cada uno en su caja de vidrio


De una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo.
Y ahora un clochard desembocaba de una calle transversal, con una botella de vino tinto saliéndole del bolsillo, empujando un cochecito de niño lleno de periódicos viejos, latas, ropas deshilachadas y mugrientas, una muñeca sin cabeza, un paquete de donde salía, una cola de pescado.
Los albañiles, los estudiantes, la señora, el clochard, y en la casilla como para condenados a la picota, LOTERIA NATIONALE, una vieja de mechas irredentas brotando de una especie de papalina gris, las manos metidas en mitones azules, TIRAGE MERCREDI, esperando sin esperar el cliente, con el brasero de carbón a los pies, encajada en su ataúd vertical, quieta, semihelada, ofreciendo la suerte y pensando vaya a saber qué, pequeños grumos de ideas, repeticiones seniles, la maestra de la infancia que le regalaba dulces, un marido muerto en el Somme, un hijo viajante de comercio, por la noche la bohardilla sin agua corriente, la sopa para tres días, el boeuf bourguignon que cuesta menos que un bistec, TIRAGE MERCREDI.
Los albañiles, los estudiantes, el clochard, la vendedora de lotería, cada grupo, cada uno en su caja de vidrio."
Julio Cortazar, Rayuela, Cátedra, 1984, edición crítica, Casilla 23 Págs. 241-242
http://www.literaberinto.com/cortazar/rayuela.htm

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4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Esa es la edición. Sí señor.
Popaul

11:25 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

Cierto. Está siendo todo un placer la re-visitación de Rayuela.
También habrás comprobado que, en lo de Sagarra, he optado por la cirugía. A veces, un corte limpio (¿“verdaderamente quiere suprimir el texto”? SI, SI, SI)
¿Sabías que los gremios de barberos y cirujanos se separaron en mil setecientos y tantos? Intento imaginarme el por qué de esa fusión de “tareas” y sólo se me ocurre un motivo: Utilizaban herramientas similares. ¿Fue así?
No me hagas mucho caso, permanezco desterrada en ksa con una lumbalgia-Ikea que me tiene jodido de cintura para dentro

10:50 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Mas que un corte, debe tratarse de una zanja profunda...
Era consciente de lo de los cirujanos-barberos, que no eran sólo de un mismo gremio, sino que en ocasiones eran una sóla persona con los dos oficios, fundido en uno. Digo yo, no obstante, que cuando cortaban el pelo no infectaban ni mataban...
Muy bueno el Esturión.
Popaul

10:11 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

En efecto, eran una sola persona. Bueno, en realidad lo averigüé leyendo el best seller “El médico” (pardon).
El esturión es genial. Espera a ver El Perraguas (próximamente en este blog)
Un abrazo

7:55 p. m.  

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