6.4.08

Julio Cortazar: la hora del café con leche


"Vos tendés a moverte en el continuo, como dicen los físicos, mientras que yo soy sumamente sensible a la discontinuidad vertiginosa de la existencia. En este mismo momento el café con leche irrumpe, se instala, impera, se difunde, se reitera en cientos de miles de hogares. Los mates han sido lavados, guardados, abolidos. Una zona temporal de café con leche cubre este sector del continente americano. Pensá en todo lo que eso supone y acarrea. Madres diligentes que aleccionan a sus párvulos sobre la dietética láctea, reuniones infantiles en torno a la mesa de la antecocina, en cuya parte superior todas son sonrisas y en la inferior un diluvio de patadas y pellizcos. Decir café con leche a esta hora significa mutación, convergencia amable hacia el fin de la jornada, recuento de las buenas acciones, de las acciones al portador, situaciones transitorias, vagos proemios a lo que las seis de la tarde, hora terrible de llave en las puertas y carreras al ómnibus, concretará brutalmente. A esta hora casi nadie hace el amor, eso es antes o después. A esta hora se piensa en la ducha (pero la tomaremos a las cinco) y la gente empieza a rumiar las posibilidades de la noche, es decir si van a ir a ver a Paulina Singerman o a Toco Tarántolaz (pero no estamos seguros, todavía hay tiempo). ¿Qué tiene ya que ver todo eso con la hora del mate? No te hablo del mate mal tomado, superpuesto al café con leche, sino al auténtico que yo quería, a la hora justa, en el momento de más frío. Y esas cosas me parece que no las comprendés lo suficiente."
Julio Cortazar: Rayuela, Cátedra, 1984, edición crítica de Andrés Amorós, Capitulo 41, Págs.

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4.3.08

Cada uno en su caja de vidrio


“De una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo.
Y ahora un clochard desembocaba de una calle transversal, con una botella de vino tinto saliéndole del bolsillo, empujando un cochecito de niño lleno de periódicos viejos, latas, ropas deshilachadas y mugrientas, una muñeca sin cabeza, un paquete de donde salía, una cola de pescado.
Los albañiles, los estudiantes, la señora, el clochard, y en la casilla como para condenados a la picota, LOTERIA NATIONALE, una vieja de mechas irredentas brotando de una especie de papalina gris, las manos metidas en mitones azules, TIRAGE MERCREDI, esperando sin esperar el cliente, con el brasero de carbón a los pies, encajada en su ataúd vertical, quieta, semihelada, ofreciendo la suerte y pensando vaya a saber qué, pequeños grumos de ideas, repeticiones seniles, la maestra de la infancia que le regalaba dulces, un marido muerto en el Somme, un hijo viajante de comercio, por la noche la bohardilla sin agua corriente, la sopa para tres días, el boeuf bourguignon que cuesta menos que un bistec, TIRAGE MERCREDI.
Los albañiles, los estudiantes, el clochard, la vendedora de lotería, cada grupo, cada uno en su caja de vidrio."
Julio Cortazar, Rayuela, Cátedra, 1984, edición crítica, Casilla 23 Págs. 241-242
http://www.literaberinto.com/cortazar/rayuela.htm

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19.4.07

El monstruo de las galletas (cowboy)

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12.4.07

Datos para entender a los perqueos


"También ellos inventaron la rueda y sus robustos carros corren resonantes por su territorio de Perq. Su rueda, sin embargo, se diferencia de la nuestra en que no llegó a perfeccionar su circunferencia; en un punto cualquiera le quedó una pequeña jiba, una bastante suave protuberancia que se aparta del ritmo circular y luego vuelve a él y es como si no hubiera pasado nada, y de hecho no pasaría nada si la rueda estuviera inmóvil, pero los carros corren resonantes por el territorio de Perq y entonces usted se ha sentado en un agradable cojín de estopa y el carro arranca, recorre retumbante un metro cinco o un metro veintidós dentro de la más perfecta suavidad, y de golpe usted da su primer salto en el aire, vuelve a caer sentado, da su segundo salto, vuelve a caer sentado, y tendrá suerte si el carrero ha preferido ajustar las ruedas de manera que las cuatro jibas toquen suelo al mismo tiempo, porque saltar será casi agradable, digamos como un trote de camello, elevándose sin violencia cada tantos segundos; pero también hay carreros incoherentes en Perq, y si las jibas van cada una por su lado ocurrirá que después del primer salto usted bajará hacia el cojín de estopa en el momento en que la segunda jiba toca el suelo, y su descenso coincidirá con un nuevo salto del carro y será duro, será golpe, tal vez será desequilibrio si casi en el mismo instante otra jiba toca suelo o no toca suelo ninguna jiba, habrá tamboleo y desajuste entre cojín de estopa, usted y carro. Inútil bajarse y decirles que la rueda entre nosotros, etcétera; se quedarán mirándolos afligidos, lamentarán con palabras corteses que nuestra rueda, etcétera. Habrá que subir otra vez al carro, imposible comprender esa civilización si se rehusa el viaje salto a salto, en el cojín de estopa o fuera de él, jibas coincidentes o sucesivas, una y luego tres, dos y dos, tres y luego una, o las cuatro consecutivamente y después un pedacito muy dulce, muy sereno de camino, algo que dura apenas el tiempo de sentirse tan bien sobre el cojín de estopa, a punto de empezar a mirar el paisaje y plaf un salto dos saltos cojín salto caída, caída con cojín que salta y encuentro a media altura (es lo peor), violento despegue de usted que sube y el cojín que baja, hueco atronador por dos, tres segundos, descenso a cojín y plaf y después nada, un pedacito muy dulce, muy sereno de camino, plaf salto.
Por lo demás eso explicaría que en Perq la visión sea siempre convulsiva. En un árbol, lo que nosotros llamamos un árbol, ellos tienden a ver por lo menos tres árboles, el árbol cojín de estopa, el árbol salto y el árbol descenso, y en realidad tienen razón cuando ven tres árboles y los definen como diferentes, porque el árbol cojín se compone de un tronco y una copa como los nuestros, el árbol salto es sobre todo copa, y el árbol descenso es sobre todo tronco, pero a los tres árboles se agregan muchos más árboles si el carrero es incoherente y las jibas, como ya se explicó, etcétera. Entonces en esa total arritmia de los saltos y los descensos puede haber ááárrrbbbooolll, y también puede haber ááárrrááárrrááábbbbbbááá- ooorrrlll y otras múltiples variantes. (Huelga señalar que este ejemplo tipográfico es una mera metáfora nominal destinada a mostrar la convulsión en las imágenes y, por consiguiente, sus efectos en la nomenclatura, las definiciones y en último término la historia y la cultura de los perqueos, de las que hablaremos un día si las jibas nos plaf permi plaf ten).
Julio Cortazar: Datos para entender a los perqueos
Ultimo round Tomo II
Fotografía obtenida en:
La página de Julio Cortazar
http://www.juliocortazar.com.ar/

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24.3.07

El gran queso del aire


Esto no es un informe, es una tortuga
Como todo el mundo sabe, un cronopio es una criatura imaginada e inventada por Julio Cortazar. Lo hizo junto a las famas y esperanzas. Aparecieron por primera vez en su libro de cuentos de 1962, Historias de Cronopios y de Famas.
En sus relatos, Cortázar soslaya una descripción física precisa de los cronopios. Se refiere a ellos como "objetos verdes y húmedos". Los relatos, sin embargo, proporcionan claves acerca de la personalidad, sus hábitos y sus inclinaciones artísticas. Podríamos decir que, en general, los cronopios son presentados como criaturas ingenuas, idealistas, desordenadas, sensibles y poco convencionales, en claro contraste con los famas, que son rígidos, organizados y sentenciosos; y los esperanzas: simples, indolentes, ignorantes y aburridos.
Aclaraciones
Los cronopios cada vez que encuentran una tortuga sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.
Porque los cronopios no escriben cartas (ni informes, como las morsas) sino tortugas, por eso mismo el 12 de febrero de 1983 (cuatro meses justos antes de su muerte) Julio Cortazar le escribe a Roberto López, en Suecia, una carta que empieza así: esto no es una carta, es una tortuga.
Con los cronopios nunca se sabe. Cuando Marina y Paco, desde Estocolmo, donde fundaron un
Club de Cronopios, le enviaron a Julio un cronopio verde (antes le habían regalado uno de color rojo a Pablo Neruda), éste contestó que, cuando abrió el paquete, el cronopio se moría de risa mirándome, y yo lo tomé en mis brazos e inmediatamente se hizo pis en mi pulóver de cachemira, cronopio desgraciado.
Los cronopios, en lugar de un tratado de García Márquez o una rubia de costumbres elásticas, eligen casi siempre una banana. Además, detestan los bostezos, los practiquen vigilantes jurados, curas o jefes de negociado.
Y casi siempre buscan las explicaciones donde no las hay. por ejemplo, en los cubos de la basura. Dicen: la mano aprende por su cuenta si se la deja, y, entonces, en una de esas agarra el aparato y cuando te das cuenta ya tienes a las señoritas de Avignon. Es decir, hay que darle su chance al azar y a la paciencia, no te parece.

Los cronopios le tienen pavor a caerse de espaldas, piénsese en los escarabajos, ¿o no? Les encanta, sin embargo, las cartas ventiladas (es decir, con sus buenos espacios en blanco) ya que son más elegantes.
Cuando el cronopio debe hacerse una foto para algún trámite oficial, acude al Fotomatón y se
hace retratar de la forma siguiente: las cinco primeras fotos muy en serio, y la última sacando la lengua. Esta última el cronopio se la guarda para él y está contentísimo con esa foto.
En casa de los cronopios se descuelga, de vez en cuando, alguna mosca volando de espaldas y cuando se lo cuentan a algún amigo se produce uno de esos silencios que parecen agujeros en el gran queso del aire.
Algunos cronopios sólo necesitan un metro cuadrado para vivir lo que se dice en su casa y, entonces, se encuentran con infinitos problemas porque en realidad nadie tiene un metro cuadrado sino muchísimos metros cuadrados, y vender un metro cuadrado en mitad o al extremo de los otros metros cuadrados plantea problemas de catastro, de convivencia, de impuestos y además es ridículo y no se hace.
Julio Cortazar: Manual de cronopios. Madrid, ediciones e la Torre 1992. Introducción de Francisco J.Uriz. Dibujos de José Luis Largo.
Otras explicaciones donde no las hay:
Diversos episodios de Manual de los cronopios
http://www.literatura.org/Cortazar/Cronopios.html
El blog de los cronopios
http://cronopios.net/blog/
El Club de los cronopios
http://www.literatuya.com/cronopios/index.htm
Julio Cortázar habla deHistorias de cronopios y de famas
http://www.geocities.com/juliocortazar_arg/sobrecronopios.htm
La página de los cronopios
http://www.geocities.com/Athens/8559/
Página oficial de Julio Cortazar
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/cortazar/home.htm
El Club de los cronopios de la revista Literatuya

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