22.3.06

¡Danzad, danzad, malditos!


Fernando Meirelles: The Constant Gardener (El jardinero fiel).
2005. Reino Unido. 129 min. Estreno el 4.11.05. Intérpretes: Ralph Fiennes (Justin Quayle), Rachel Weisz (Tessa Quayle), Danny Huston (Sandy Woodrow), Bill Nighy (Sir Bernard Pellegrin), Pete Postlethwaite (Lorbeer). El guión es del también novelista Jeffrey Caine (Goldeneye) y se basa en la novela del mismo título de John Le Carré.
Dos historias en una. Una de amor al estilo Tal como éramos (Sydney Pollack, 1973), en la que chico convencional y a lo suyo (pero dotado de otras buenas cualidades) se enamora de chica ni guapa ni fea pero, en todo caso, atractiva. Y además, brillante, valiente, apasionada y rebelde. Como tiene que ser. Es decir Barbra Streisand y Robert Redford en Tal como éramos y Rachel Weisz y Ralph Fiennes en la versión que ahora mismo nos ocupa, la friki: o sea, más dura y cruda, más obsesiva, más guai y rompepelotas. La atracción por los contrarios. Y es que el amor no tiene fronteras,
La otra historia dentro de la misma historia es la de denuncia social. El África negra triturada, machacada y, en definitiva, pringada. De manual, oigan. Los malos utilizando a los nativos como cobayas (antes de que se mueran de hambre ellos solitos). ¿Para qué? Para enriquecerse. También para joder, porque, en definitiva, estamos con lo de siempre: el rostro feroz del capitalismo. ¡Bailad, bailad, malditos! Parecen decirles a los negritos antes de darles por culo.
Las dos historias se complementan, por supuesto, pero eso ya lo saben ustedes sin que yo se lo cuente. Es uno de los clásicos del cine: historia romántica con trasfondo social.
La historia de denuncia me mola. Es decir, cuando lo social tira de lo personal la película funciona muchísimo mejor que cuando es al revés. No sé si me explico. Sí, es verdad, los malos me caen fatal, pero también es debido a que Fernando Meirelles (Sao Paulo, 1955), se lo monta muy bien. Está casi tan brillante como en la maravillosa e inquietante Ciudad de Dios
(2003). Es ese estilo trepidante de dirección que tan buenos resultados está dando a tipos como Doug Liman, Paul Greengrass, Paul Hagáis y, supongo, que a otros más. Y a mí ese toma y daca es que me encanta.
¿Los actores? Pues la mar de bien y de convincentes. Hasta donde el guión se lo permite. Ralph Fiennes (Justin Quayle) está espléndido, sobre todo si tenemos en cuenta que su papel no es nada fácil. El de Rachel Weisz (Tessa Quayle) es más agradecido, más de lucirse, y la chica lo aprovecha.

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