17.9.07

Lo que no mata, engorda


El brazalete negro en la manga le recordó, inevitablemente, el uniforme negro de las SS nazis. Luego, las cosas fueron perdiendo su dramatismo inicial y acabaron apaciguándose. Adecuándose más a la realidad. La frase que le había ofendido tanto era la que les ofrecieron los miembros de la Unidad de Vigilancia interna del Campamento, en la primera formación que realizaron frente a su barracón:
- Estamos aquí para ayudaros.
Joder... no era para tanto pero a él, en ese momento, le ofendieron esas palabras. Y es que hay gente que no sabe ver el lado bueno de las cosas y nuestro protagonista era más sensible que una hoja de papel de fumar. Y eso que su amigo José Antonio se lo recordaba, años después, cada vez que tenía la más mínima ocasión
- a estos jovencitos de hoy les convendría hacer la mili, a ver si espabilaban de una vez
- muchos individuos de la España profunda se han duchado por primera vez en la mili
- la mejor cultura es viajar
Etcétera.
Meses más tarde, mientras paseaban por la ciudad, tan campantes con su ropa de paisano, sacándole brillo a las mortecinas tardes de los domingos, el potaje de garbanzos con gusano, las sopas con denominaciones esotéricas, los rebozados inidentificables y las croquetas congeladas seguían siendo infumables pero ya no amenazaban su estabilidad psíquica y moral. Aquel grupo de veinteañeros había encontrado unos bajos en pleno casco antiguo de la ciudad, donde podían sumergirse en la parte más reconfortante de su ADN y, además, escuchar sus canciones preferidas: “You've Got a Friend” de Carole King, "Eclipse" de Yes, “A Man Needs a Maid” de Neil Young, “Woodstock”, de Crosby, Still & Nash... Porque a
Roberta Flack y su “Suavemente me mata con su canción (“Killing Me Softly with his song”), ya la escuchaban en los bares y en cualquier lugar a donde iban a parar sus rostros barbilampiños de reclutas en celo. Y donde también podían, aunque menos de lo que hubieran deseado, traerse a la novia (cuando los visitaba) o a algún ligue arañado por los pelos. Y por qué no: Emborracharse cuando lo requería la ocasión.
Ya lo predijeron sus padres, que algo de provecho habrían sacado de toda una guerra civil y sus secuelas. Que acabarían hechos unos hombres de los pies a la cabeza. Y todo gracias a la vida sana, el ejercicio al aire libre y la disciplina. Y es que los últimos que se enteran son los jóvenes, pero lo podemos encontrar hasta en la enciclopedia Larousse, hoy wikipedia Larousse: lo que no mata engorda.
Fotorgrafía de Manuel M. Cascante
La "Señá María", con bichos para un regimiento
http://participacion.abc.es/archivodeindias/post/2007/09/06/lo-no-mata-engorda
ABC.es: Archivo de Indias - Lo que no mata, engorda

Etiquetas:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace

<< Página principal