23.7.06

Tu vida en 65 palabras



En realidad, son 65 palabras y no 65 minutos, si no lo entendí mal. O puede que sea la metáfora de la metáfora, que ahí Ripoll se pasa alguna calle. Una, como mínimo.
Tampoco acabó de gustarme el desenlace final del film, en esta misma línea que decía de la metáfora de la metáfora: la peli es un bucle, cuyo círculo se cierra al final. Luego está el prota, Dani (Javier Pereira). Ahí también se les va la mano al dúo Ripoll-Espinosa (directora y guionista respectivamente, éste último, además, autor de la obra de teatro en que se basa la película). Lo de la voz en off de Dani, perfecto, O.K. Pero es que el personaje se asfixia de tanto romanticismo extremo, tanto adorno de arrebato amoroso y, claro, finalmente se produce el inevitable decalage. Hay que saber lo que se mezcla. O Haces Paseo por el amor y la muerte o una comedia agridulce, más agria o más dulce, eso da igual, porque para hacer de Dios ya está Billy Wilder. Luego, como de la virtud no hay que abusar, esos movimientos acelerados de la cámara al estilo video-clip publicitario (que a mi me chiflan cuando el que los hace es Wong Kar-Wai) no están muy bien dosificados que digamos.
Y ahora viene lo mejor. Me gustó la película. He dicho bien, no me gustaron muchas cosas pero me encantaron otras tantas. Ripoll es valiente, osada y cuando acierta está fantástica. El argumento en su conjunto, la relación entre los tres amigos, Dani (Javier Pereira, Francisco (Marc Rodríguez), Ignacio (Oriol Villa), de una espontaneidad, frescura y profundidad - esta vez sí - impecables. Las interpretaciones de los tres, de subidón notable, y también la de Tamara Arias (Cristina). Las escenas del tanatorio y de la fiesta post mortem (en tono de comedia de enredo) están repletas de estupendos y desternillantes gags; los movimientos de cámara acelerada; esos exteriores pillados con sabiduría y ternura, en plan anticrónica urbana... En fin, una peli construida con el arte del sentimiento, pero también con el lucidez de la razón, es decir, arbitrando una técnica que otros más espabilaos ya querrían para sí. Con altibajos, es cierto, pero con puntazos de primera.
No diré aquello de que para una opera prima está muy bien, porque creo que la gente se merece un respeto y la condescendencia en según qué casos me parece indecente. Ya sé que en la pareja esto es inevitable pero, por ejemplo, mi primer editor sostenía con una perseverancia inexplicable que el primer libro siempre era el mejor. A mí se me ocurrían mil ejemplos para desmontarle el tinglado pero no lo hice porque al editor, sea el primero o el último (pero, en todo caso, más al primero que al último) hay que hacerle la pelota, caiga quien caiga, tu honra o tu vergüenza.
María Ripoll: Tu vida en 65 palabras, España 2006. 1,40 h. Guion: Albert Espinosa. FOTOGRAFÍA José Luis Alcaine. Sonido: Ferrán Mengod. Javier Pereira, Marc Rodríguez, Oriol Vila, Tamara Arias, Nuria Gago, Irene Montalà

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5 comentarios:

Anonymous Popaul ha dicho...

Ok a la reflexión sobre lo de la primera, pero, si piensas en María Ripoll, ya lleva guerra:

http://www.filmaffinity.com/es/ud/search.php?stext=ripoll&stype=director

Y, en cuanto a Espinosa como argumentista o dramaturgo,pues no está mal...

Saludos,

9:40 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

Eres un pozo sin fondo, querido Popaul. Me informo y te cuento.
Por cierto, ayer vi "La educación de las hadas", y a pesar de los tres actorazos/as, la peli es PRETENCIOSA e infumable. Vaya suerte qué tengo últimamente.
Chao

8:28 a. m.  
Anonymous Popaul ha dicho...

Sí, por ahí va un poco la cosa...
Prueba a ver con "Pintar o hacer el amor". Con aspectos de mamarrachada que te pueden alterar. Pero si no te alteran...
Un saludo.

11:34 p. m.  
Anonymous Popaul ha dicho...

Por cierto: Vista la la de los "65'", me da la impresión que lo aceptable, y a veces estimulante, viene totalmente de Espinosa, un tío admirable (a admirar, vaya), y que es una lástima que no haga su aparición en la película (o al menos no la aprecié) más que en forma de voz de noticias de la radio o tele por el principio, apenas audible: me las prometía felices y risueñas al oirlo, pensando en qué animalada podría llegar a salir, pero todo se fustra, al quedar totalmente chafada su voz por otras.

La aportación de María Ripoll, me sabe mal juzgarla así, para mí va en darle un tonillo testimonial/joven, que parece haber bebido mucho en cine británico dado de "moderno", con sus aceleraciones y confusiones de imágenes y luces, ¿no?

Y, como salida de escuelas americanas de ahora mismo, parece que es de las que piensa que se debe dar un tono dinámico a un material que puede sentar pesado (...), y que el dinamismo viene por la rapidez de cambio de plano, y en no sostener ninguno más allá de algún segundo...

Yo soy del parecer contrario: Me gustaría ver a Espinosa de intérprete -como fue, además de autor y director- de su propia obra, pero estoy seguro que no actuaría en ese plan, y sería mucho más convincente y divertido todo.

11:49 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

No conozco a Espinosa, pero conincido con las observaciones sobre la dirección de María Ripoll. Ciertamente, a lo largo de esta semana, y días, la película ha cobrado "frescura" en mi memoria. Ya sabes, hay pelis que te entretienen pero que, ineludiblemente, las olvidas. Con 56', sin embargo, el buen sabor de boca, el buen "poso", ha predominado sobre sus posibles "defectos". Pues sí, me gustan sus técnicas, sus gags, sus "cuadros", el ojo de la cámara, en definitiva. Resultan estimulantes, como dices. Realmente, después de haber visto "La educación de las hadas" (terriblemente pretenciosa) y "Zulo" (fallida por ambiciosa)56' ha crecido lo suyo...

12:59 p. m.  

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