9.4.06

Nuck


La Vanguardia, 24 de abril: “El Gobierno incluirá en la ESO una asignatura para reforzar entre los escolares la idea de igualdad”. ESO está muy bien, pienso yo, mientras me río, mientras - quiero decir - un cuarto de la población nos dedicamos a especular con el ladrillo y el patrimonio sin importarnos un pimiento, por poner sólo un ejemplo, que otro tercio de vejetes solitarios y abandonados se pegue la gran vidorra en residencias lóbregas y sombrías, con horizontes de humedades y olor a meaos, y cuyo coste triplica el monto de su pensión de mierda.
Y todo eso mientras Nuck me ha sacado de la cama a las siete de la mañana de un domingo de finales de marzo. Permítanme ustedes una alegría idiota, no sé, un gesto de grandeza miserablemente inútil: me inclino por la igualdad y un cierto sentido de la justicia. Ya sé, conceptos abstractos y, según como se mire, sospechosos de ingenuidad, tontería y un cierto grado de inmadurez y estulticia. Ya sé lo que me dirán, los pies en tierra y los dedos acariciando el revolver.
Pero es que yo no puedo dormir tranquilo mientras Nuck solloza mendigando su paseo matutino por el campo, deposición y micción incluidas. Da gusto verlo correr por los senderos y bancales, aquí y allá, husmear por todas partes como si ese pinar fuera el primero, y esta mañana la única, y aunque los sarnosos (pero, sobre todo, ignorantes) digan que un perro siempre será un pelota, a mi me reconcilia con el día a día.
Burro, flojo, capullo, lo que quieran. Ya dijo el maestro Haro Teglen que la justicia “con mayúsculas” no ha existido nunca, así que permítanme que me pasee con mi minúscula preferida. No pretendo hacer justicia, no se equivoquen. Sólo ejerzo mi libertad de elegir a mis amigos.

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