1.4.06

Mis palabras son como las estrellas

FACSIMIL

GERONIMO (Apache Chiricahua) 1829-1909:
"No existe otro clima o suelo como el de Arizona. Es mi tierra, mi casa, la tierra de mi padre, a la que ahora no me dejan volver. Quiero terminar allí mis días, y ser enterrado entre aquellas montañas".
Mensaje del
Gran Jefe Seattle al Presidente de los Estados Unidos:
"Mis palabras son como las estrellas: eternas, nunca se extinguen. Teneis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en la profundidad de los bosques, cada claro entre los árboles, cada insecto que zumba es sagrado para el pensar y sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles es sagrada experiencia y memoria de mi gente.Los muertos de los blancos olvidan la tierra en que nacieron cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Los nuestros, en cambio, nunca se alejan de la tierra, pues es la madre de todos nosotros. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los prados húmedos, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre..., todos pertenecen a la misma familia."

Nunca imaginé
ver a un indio piel roja
llorando junto al monumento de Nueva York
Ni siquiera
cuando Charlie Chaplin sonrió
tristemente
ensombreciendo por un momento demasiado largo
todo el continente americano
Era preciso encender una hoguera
en nuestros corazones de poeta
y olvidar las aceras cuadriculadas
de los rostros de Miami
Nunca imaginé
a pesar de todo
ver a un indio piel roja
llorando junto al monumento de Nueva York
(siempre me lo imaginé
cazando búfalos más allá de las praderas
)

Arturo Montfort, 1972

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