22.6.07

¿Plastac o Fantastac?





Oporto -como Lisboa, por otra parte, pero todavía más- es vieja, viejísima, salpicada de esquinas ruinosas que hacen compañía más que alejan y personas (y personajes) con la amabilidad en los ojos y música en los labios. Cuánto más viejos más amables, más música en sus palabras.
Sus fachadas repletas de ventanales acristalados con vidrieras emplomadas (para que de tanta bruma entre un poco de sol) y de ropa tendida. Las hileras de estrechísimos y contiguos portales, uno junto al otro, numerados como taquillas de una fábrica que más bien parecen vestuarios (de uso exclusivo – me imagino - de los antiguos marineros) y la variedad de sus colores, reflejan una titánica -aunque educada- lucha contra el gris brumoso de su clima. El fado, efectivamente, es el único canto posible a este posible paisaje de tristezas y tejados de color naranja.
Así pues, y aclarado lo general, adentrémonos ya en lo particular: Después de comprobar que la habitación del hotel está en condiciones, el equipaje completo, los cinturones abrochados y la mesa plegada, con camisa y tejanos limpios, puede uno bajarse en la estación de metro de San Bento (línea amarilla), echarle un rápido vistazo a las estampas de cruentas batallas de las paredes de la estación ferroviaria del mismo nombre, construidas con miles de diminutos azulejos, para, acto seguido, descender por cualquiera de las tortuosas calles que conducen a la margen del río Douro, atravesar el imponente y eiffeliano puente de hierro de Don Luis y, ya al otro lado, aposentarse en alguna de sus terrazas, pedir un “oporto” y admirar el casco viejo de la ciudad, la escarpada “cascada” de sus viejas casas “montadas” unas sobre otras, mostrando así sus tejados de color naranja y los escasos rescoldos de la antigua muralla, testimonio anacrónico de otro tiempo.
Ninguna construcción moderna irrumpe en este paisaje gris y melancólico. Todo un clásico de la nomenclatura turística, esto de gris y melancólico. Como lo de oscuro y brumoso. Tampoco hay que tomárselo al pie de la letra, aunque sí agradecer que una gran pirámide de cristal o una Torre Acba no perturben la ensoñación del momento, sobre todo a gente como yo, bastante arcaica y nada entusiasta de vivir en una ciudad que ya hace tiempo que no está pensada para sus habitantes sino para sus visitantes.
O peor todavía, una metrópoli pensada para ser gestionada como una sociedad anónima de servicios y beneficios y cuyos gestores no pretenden por nada del mundo pasar desapercibidos, ni mucho menos facilitar la molicie de los que – como yo - no pidieron vivir en ella pero tampoco tienen adónde ir. Gente tan pretérita y añosa que cuando regresamos a casa buscamos afanosamente en la estantería la cinta de “Mon oncle” de Jacques Tati y nos recreamos en la figura despistada y un tanto turbada de un hombre con su pipa y su paraguas intentando sobrevivir entre la electrónica de la modernidad y un mundo de plástico (Plastac), haciéndose pasar por un niño travieso, aliándose con la inocencia de los chavales y los perros vagabundos que, de tanto disfrutar aburriéndose, corren de aquí para allá creando sus propios juegos y quimeras en un mundo de fantasía al que, por otra parte, llaman Fantastac.
Jacques Tati: Mon oncle (Mi tío). Francia, Italia. 1958. 120 min. Guión: Jacques Tati y Jacques Lagrange. Música: Alain Romans y Franck Barcellini. Fotografía: Jean Bourgoin. Reparto: Jean-François Richet, Adrienne Servantie, Alain Bécourt, Betty Schneider, Jacques Tati, Lucien Frégis.

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5 comentarios:

Anonymous Sonja La Roja ha dicho...

Creo que pase una vez por Oporto, pero era de noche y no me acuerdo, en cambio no he estado en Lisboa pero creo que me la imagino así un poco como la Habana o uno de esas ciudades precolombinas que no se si todavía existen en los mapas, de hecho no me hagas mucho caso porque hay veces que me invento un poco las cosas y utilizo palabra que nunca he utilizado, como precolombino que para mi significa como algo asi como relacionado con america y con cierto tipo de arte que mezcla lo suyo y lo nuestro como una melange y que bien pudiera estar en algunos sitios como en la pintura en la arquitectura...(como ves, en prosa me explico fatal) bueno a lo que iba, a parte de esto si que he estado en Portugal pero en Coimbra, el primer día que estuve alli subí a eso de las 9 de la mañana recién llegada, a la universidad, que está en lo alto de una montaña, y estuve en la investidura doctor honoris causa de Saramago, fue una casualidad poco premeditada, y esto no me lo he inventado......(hay fotos)


vaya, tanto tiempo sin escribir que llevo me está dejando secuelas,.....ya no le molesto más Señor Morsa, retomaré pronto mis foto-posts que serán por supuesto como siempre breves.

por cierto,
el post de low cost es estupendo! estoy muy de acuerdo con todo
bye

7:42 p. m.  
Anonymous Rosa ha dicho...

..no te lo creerás pero, abro el poemario de Pessoa al azar por si encuentro algo interesante para escribirte y me sale este poema!:

"El día se hizo lluvioso,
La mañana, con todo, era bastante azul.
El día se hizo lluvioso.
Desde la mañana estaba un poco triste.
Anticipación? Tristeza? Nada?
No sé: ya al darme cuenta estaba triste.
El día se hizo lluvioso.

Bien lo sé: la penumbra de la lluvia es elegante,
Bien lo sé: el sol oprime, por ser tan ordinario, a un elegante.
Bien lo sé: ser susceptible a los cambios de la luz no es elegante.
Pero quién dijo al sol o a los otros que yo quiero ser elegante?

Denme el cielo azul y el sol visible.
Niebla, lluvias, sombras: eso tengo yo en mí.
Hoy sólo quiero sosiego...."

Fernando Pessoa

Dedicado a los dos, de vuelta en BCN.

8:20 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

Querida Sonja:
Jajaja, seguro que no te lo has inventado (hay fotos)
Ciertamente Lisboa gana en encanto a Oporto, pero ambas son ciudades amables y con un cierto “embrujo” en el contexto de su decadencia. Se percibe ese no ser todavía consciente de que estás en un escaparate, como me pasa ya hace tiempo en Barcelona, cuyos “paladines” y gestores están “poseídos” por convertirnos en una ciudad “de futuro”. Pandilla de cretinos...

10:23 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

Ah. me olvidaba, Sonja la Roja:
GRACIAS por tu elogio al post LOW COST
bye
morsaman

10:25 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

Querida Rosa: me ha encantado el poema. Más que eso, ya que Pessoa me gusta tanto... desde que leí con GRAN PLACER el “Libro del desasosiego” (de mis preferidos). ¿Podrías decirme el título del poema, si lo tiene? ¿Y el título del libro que lo contiene? ¿Y la fecha de la edición?
Gracias por la dedicatoria
Besos
Morsaman

10:30 p. m.  

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