18.6.07

Mi reino por un guardachuvas

La morsa, desesperada, suplicando un guardachuva


La morsita, poniendo buena cara al mal tiempo
El puente del Tal Don Luis, al modo Eiffel

Si, mi reino, mi reinado y mi hipoteca si es preciso. No cesa de llover en Porto, pero no ese chirimiri amariconao de los reyes del universo, más al norte, sino un chaparrón de esos en los que Kim Novak te dice que te quites toda la ropa que vas a coger una pulmonía y que te pongas cómodo, no sea que lo que venga detrás te deje congelao.
Porto es un encanto, los pocos guiris se pierden en sus intrincadas calles y acaban feneciendo por falta de oxígeno. No es mi caso. Como los camellos almacenan litros y litros de agua en sus panzas para resistir las largas caminatas por el desierto, las Morsas hacemos otro tanto con el Oxígeno. En las puertas de los restaurantes sólo tienes que saltar por encima de los cadáveres anglosajones, buscar una mesa libre en un rincón "bañado de azulejos" y pedir un arros caldoso al estilo Douro o un Bacalhau al estilo Braga. Con este último te cagas.
Tardamos veinte minutos en llegar del Hotel a la primera tienda donde un todo a cien llevado por una chica de nacionalidad india nos vendió dos guardachuvas por diez miserables euros. Pero ya era demasiado tarde, estabamos empapados hasta los huesos y, aunque nos reíamos de nuestras pelucas mojadas y aquellas pintas de espantapájaros sin centrifugar algo no demasiado bueno se cocinaba en la trastienda. Algo había cambiado. Y no sé que es. Me pasa siempre, desde niño. Cuando empezaba a pasármelo bien llegaba un adulto y me jodía la marrana.
Yo pensaba que era una cuestión generacional, pero me equivocaba. No tiene nada que ver con la edad. Claro que, ¡Vaya descubrimiento! Si siempre me equivoco. Y cuando la acierto peor todavía. Ya lo explicaré otro día, que ahora tengo que ir en busca de mi guardachuva y salir a mojarme un rato.

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4 comentarios:

Anonymous Poapul ha dicho...

A parte de ver llover (digo:chover) y mojaros, por encima de los bacalaos en sus mil formas, quedaría reconocer cuál era el "Porto da minha infança" de Oliveira...
Y entrar en mil ultramarinos y tiendas coloniales cuya dirección, una vez inspeccionados y aprobados, debéis recoger cuidadosamente y poner al alcance...

8:02 p. m.  
Anonymous Popaul ha dicho...

¿Se han acabado los artículos de nuestros enviados especiales en Oporto, con apouatura gráfica y tal?

9:19 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

Querido Popaul:
Tienes mucha razón. Aparte de la lluvia, y como dijera Pessoa, y nos ha recordado oportunamente Rosa:
“Denme el cielo azul y el sol visible.
Niebla, lluvias, sombras: eso tengo yo en mí.
Hoy sólo quiero sosiego...."
Pues eso, el sosiego de la vieja ciudad y sus encantos al alcance...

10:40 p. m.  
Blogger Cronopio ha dicho...

No, qué va, Popaul: quedan cosas interesantes y espero que la memoria no me falle (tengo mapas, apuntes, fotos y recuerdos) pero como sabes muy bien otras tareas me tienen bastante ocupado...

10:42 p. m.  

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